domingo, 6 de febrero de 2011

STAND STILL




"Gensound" Gensound


De vez en cuando me preguntan: ¿no te incomoda hablar de cosas tan íntimas así, en internet? ¿no te importa que pueda leerlo cualquiera? No, no me importa. Porque lo que yo considero íntimo es qué clase de madre me considero, la intimidad de mi casa, mis días con mi hijo, tal vez, y depende del humor que tenga, también considero íntimo si últimamente no me apetece masturbarme con la misma frecuencia...y por supuesto la vida privada de mis amigos, de gente que conozco y puntualmente me han abierto un poco su corazón, sus preocupaciones...quiero decir, que lo que aquí escribo, no me importa que puedan leerlo ajenos.

Son mis reflexiones sobre qué y cómo me afecta. Naturalmente con el filtro que no escribo sobre TODO lo que me preocupa o me hace feliz...¿o quizá sobre esto último sí?
De acuerdo, hablé hace unos pocos meses de que me había enamorado (y me salió rana-sapo) pero fue terapéutico hacerlo.Necesitaba sacar y sacar todo lo que me generaba ese estado.

Últimamente estoy muy cansada. Sólo trabajo y cuido de mi hijo. ¡Y casi me falta el aire para respirar! Leer y escribir, dos actividades que me cargan las pilas, apenas puedo dedicarles un poco de tiempo. No el que quisiera.

Estos días he sido consciente de algo muy importante. Tomar consciencia de ello me ha llevado esta semana a hacer algo que no había hecho nunca antes: quedarme quieta. ¿Simple, verdad?

No salirme de lo habitual. Limitarme a la rutina, que además ya contiene momentos emocionantes y excitantes por sí misma. Como para generar un infarto, según el día.

No sé hasta cuándo, pero de momento se acabaron los movimientos frenéticos, convulsos, alocados. Estoy exhausta. Como si hubiera estado corriendo como un animal escapando de su depredador.

Amar, enamorarse, sentirse amado ¿Quién no lo busca? Sí, quienes ya lo han encontrado, pero esos no cuentan. Con más o menos tesón, con mayor o menor obsesión, pero creo que lo hacemos todos. Por eso no me siento rara, ni me da vergüenza escribir sobre ello aquí.

Mis amigos, gente con la que he hablado del tema, comentan que el amor aparece cuando menos lo esperas. A mí, me váis a tener que disculpar, pero los topicazos me tienen aburrida. Creo que el amor aparece, lo encuentras o te encuentra. Te lo tropiezas, o lo acabas aceptando por mucho que lo rechaces de plano. A veces le das la espalda, y otras no llega nunca.

Pues en esas me encontraba yo, cuando hace poquito me di cuenta de lo cansada que estoy de buscar. Y además, ojo a la energía, y esfuerzos que le he dedicado.

No hay enfado, ni tristeza. Sólo agotamiento y sensación de haberme liberado. Siempre el mismo proceso: ilusionarse------decepción.

Le voy a dar unas merecidas vacaciones a mi corazón. Casi puedo oír sus jadeos intentado recobrar el aliento. Y es tan sencillo como quedarme quieta. No hacer ni un movimiento que se salga de lo habitual. Protegerme en mi rutina. Cumplir con mis obligaciones. Y "el resto" tendrá que esperar a que me recupere a que tenga ganas, o a que me encuentre ese alguien que no sé dónde coño se ha metido (uy! perdón, no quería decirlo así)

Me toca encontrar inspiración y tiempo para próximas entradas. Ando falta de las dos cosas. Porque no creo que interese que explique que hoy he hecho por primera vez una salsa roquefort (con queso azul alemán) que me ha quedado para llorar (por rica, ¿eh?) o que mañana me voy al Museu de la Ciència con mi hijo que le gusta mucho y lleva días pidiéndomelo.

Lo que digo: falta de tiempo y falta de musa...

martes, 18 de enero de 2011

¿PURA CASUALIDAD?

Porsche 356


"Mack the knife" Robbie Williams

Me gustan el foxtrot, el swing, y los coches de época. Si es cierto que tenemos varias vidas, sin duda, una de ellas la viví entre los años '20 y '50 Y ¿por qué digo esto? Por lo que explicaré a continuación, para poder comprender la relevancia que le doy a lo que me ha pasado hoy.

Ésa música, tiene "swing" Las notas y los instrumentos que la hacen única, me transportan a un tiempo, en el que, -cómo ahora- un baile podía hacerte olvidar lo malo, lo triste, e incluso lo inevitable. Cuando, la romántica que soy, se suelta el pelo, me gusta imaginarme, con un vestido color champagne, con mucho vuelo, entallado en el torso, y que va ganando soltura a partir de las caderas para elevarse dibujando ondas con cada uno de mis giros. Y me gusta imaginar que bailo un foxtrot (o un slow swing) con un hombre enfundado en un elegante frac a la luz de las estrellas y la luna de una noche de verano. Mientras los metales y los vientos van confiriendo intensidad al baile, y a la vez, impregnan nuestros movimientos de ése romanticismo de aquéllos años.

Y, ¿sobre los coches de época? Con sus originales y redondeadas (o muy cuadradas) formas, sus colores alegres, metalizados o mates, sus guardabarros enormes, las capotas negras, sus asientos en piel blanca, granate....¡todo en ellos es de una personalidad única e irrepetible! Elegancia sobre cuatro ruedas. Las fotos que acompañan este escrito, son los coches que he tenido el placer de ver hoy, todos juntitos y a centímetros de mi, en la exposción privada, que he tenido la suerte de disfrutar en exclusiva con el mejor guía que podía tener.

Jaguar XK 150

Austin Healy


MG TC 1948


Porsche XK 150


Triumph TR3


Por mi trabajo, tengo ocasión de poder hablar con toda clase de personas. Y a veces me cruzo con gente muy especial, auténticos personajes, cuyas vidas parecen sacadas de alguna novela.
Hoy he podido hablar con dos de ésas personas.

La primera de ellas, la hija de un diplomático alemán, que nació en Colombia, y pasó su adolescencia en Chile, y después viajó a Francia, EEUU, Alemania, para, finalmente, afincarse en España porque se casó con un catalán, del que se divorció después de un largo matrimonio triste. Con los años se enamoró de un francés. Estaban hechos el uno para el otro....pero él estaba casado, y ella nunca le pidió que dejara a su mujer. Y mientras me hablaba de su vida, con una sonrisa, y me miraba con sus ojos azules, yo quedaba enamorada de su acento indescifrable, dulce, y con muchísima personalidad.

El segundo MOMENTO del día me lo ha regalado un hombre, del que, por respeto a su intimidad, intentaré dar los mínimos detalles posibles. La conversación se ha iniciado al hacerle yo una pregunta relacionada con mi trabajo. Pero pronto, hemos quedado envueltos en ésa atmósfera "mágica" en la que los dos queríamos salir de lo habitual. Una mirada azul, una sonrisa que vestía sus palabras de amabilidad. Traje, camisa rosa y una corbata negra, con las iniciales del diseñador Ives Saint Laurent en gris marengo. Unas gafas de montura de pasta transparente, ¿o eran al aire? No importa. Sólo matizar, que una vez más, constato que el atractivo lo emanamos de nuestro interior, con nuestra forma de sonreír, de escuchar, de mirar, de hablar....

Parados en mitad de la acera, ha hecho referencia a "sus coches" y yo, que soy peor que todos los gatos del mundo juntos, es decir, MUY curiosa, le he preguntado "¿qué coches tiene usted?" Él se ha dado la vuelta (literlamente) y ha accionado un mando a distancia, a la vez que me decía "ven" Yo, incrédula, he contestado "¿a dónde?" En el edificio que quedaba a nuestras espaldas, había un garaje, cuyo portón se ha ido abriendo lenta y silenciosamente. He bajado la rampa, y he descubierto, atónita, varios coches de época, a cuál más hermoso, impactante, elegante, histórico. Trozos de historia compuesta de chapa verde, gris, azul, blanco, asientos tapizados en piel granate, pneumáticos en llantas estrelladas...
Me ha abierto su refugio, su "rincón" como él lo ha llamado. He querido romper las reglas, y por eso, me adentrado por unos minutos en los años '20, '40, '50 Joyas meticulosamente cuidadas, tratadas con mimo. Restauradas sin reparar en gastos. Y cuyos motores son puestos en funcionamiento a diario. Sólo de imaginarme el sonido...
Al fondo, en un rincón, una mesa pequeña y algo más baja de lo normal. Al preguntarle, me responde que ahí es dónde "trabaja" (su trabajo, su profesión, es otra muy diferente) para él es su hobby, desmontar, montar, limpiar, sacar brillo, juega a que es un mecánico cuyo taller se encuentra en la Barcelona de 1950.

Me mostraba orgulloso, al mismo tiempo que abría la puerta de uno de ellos, y a unos centímetros la soltaba, mientras ambos contemplábamos como acababa de recorrer sola, y por su propio peso, el espacio que la separaba para cerrarse por completo. Y él, añadía que hoy en día "no hacen coches cuyas puertas cierren así" Y tiene razón. Lamentablemente, hay muchas cosas que ya no se hacen como antes, cuando el tiempo se dejaba disfrutar.

Las paredes estaban decoradas con carteles originales, promocionales de carreras, exhibiciones, y otros eventos automovilísticos de principios y medidados del siglo pasado, cubreradiadores de otros coches antiguos, y hasta un extintor original de principios de siglo XIX.

Por verguenza, respeto, decoro...no sé bien por qué, supongo que por no querer abusar del espontaneo gesto generoso, no me he atrevido a pedirle permiso para hacer alguna foto.
Me conformo con haberlo visto, y con haber compartido ése momento de magia, buen rollo, simpatia recíproca. Porque creo que él se ha sentido orgulloso de poder compartir eso, conmigo, hoy. Pues, ha sido mutuo, porque me he sentido orgullosa de que abriera la puerta de ese garage y de seguir sus pasos por esa rampa.

Y me hubiera gustado quedarme más rato allí. Paseando entre esos testigos mudos del tiempo, testimonios que lo único que pueden hacer es lo que hacían 70 años atrás: dejar sin habla al que los contempla, brillar y llenar el espacio con su majestuosidad y su elegancia y, de vez en cuando, dejar sonar sus motores.

Cuando el azar, la pura casualidad, junta a dos personas, en el momento preciso, y buscando lo mismo, en éste caso, algo fuera de la rutina, el resto ocurre por si mismo.

Días cómo hoy, no se viven todos los días.

lunes, 27 de diciembre de 2010

DON Y CASTIGO

"Primavera" Ludovico Einaudi


Penélope nació con un don. El don de la hipersensibilidad. Sensibilidad hacia todo cuanto la rodeaba. Ella podía llorar al oír el viento en un gélida mañana deslizarse entre las calles de su ciudad. ¿Y por qué llorar? Porque en el viento podía sentír las lágrimas de felicidad que él arrastra, sentir los amores no correspondidos, las despedidas para siempre, las ausencias presentes convertidas en ceniza...Era capaz de sentir el dolor de cualquiera que estuviese junto a ella y permaneciese callado. Podía ver el miedo en los ojos de un viejo que se cree obsoleto para la vida, y también sentirlo. Se sentía incómoda ante aquéllas personas que enmascaran mezquindad en sonrisas forzadas, huía de quién urdía una red de sociabilidad para camuflar su cinismo cuyo aguijón clavan cuando su presa está desprevenida.

Y aunque tenía la gracia de la palabra escrita y hablada, había veces en las que prefería callar porque no encontraba las palabras con las que llevar al plano físico los sentimientos que recorrían su ser.

Pero también recibió una advertencia: "si no aprendes a controlar el don que recibes, sufrirás el castigo de enamorarte de todo aquéllo que subleve tus pasiones, ya que tú has de controlar la pasión, y no a la inversa Penélope"

Obviamente Penélope sucumbió al dulce abrazo de sentir intensamente, de vivir al borde del abismo sentimental. Necesitaba sentirlo todo como si fuera la última vez.
Ella era capaz de enamorarse de una mirada, de una sonrisa, de un abrazo, de un caminar hacia ella, de un email, de una confesión, de una tristeza.

La cara oculta era la facilidad con la que su corazón podía desbocarse al recordar personas que la habían herido hasta casi acabar con ella. El sudor invadía su piel al rememorar el dolor, la traición, el engaño. Y durante años sus sueños se apoderaban de ella hasta el sonambulismo. Pesadillas en las que se veía enterrada viva, la sacaban de la cama para llevarla a deambular por su casa buscando una salida que sólo existía en el mundo onírico. Aquéllas pesadillas eran la única válvula de escape que tuvo durante mucho tiempo.

Compartíó parte del camino con otros tocados por el mismo don. Seres que no pudieron aprender a caminar sobre la fina linea que separa la locura de la cordura.

Incapaz de encontrar el quilibrio, hizo su elección. Y escogió, sabiendo de antemano que serían muchas las lágrimas que derramaría cada vez que sintiera, cada vez que la chispa de la ilusión prendiera en su corazón. Un corazón lo suficientemente grande como para albergar todo el dolor que puede recibir alguien que sólo sabe amar, alguien que cuando se enfada se siente tan culpable que a veces no puede dormir. El corazón de alguien que lo más que puede hacer es dejar resbalar lágrimas de rabia ante quién la hiere, ante quién la trata a patadas.

Eligió sentir. Sentir la belleza que todos podemos emanar, la bondad, la dulzura, el amor. Y también eligió sentir la desilusión, la tristeza del que se sabe no correspondido. La impotencia de quién es rechazado sin haber tenido oportunidad alguna para mostrar qué ofrece. El desasosiego del que no entiende la hostilidad que recibe. El abatimiento de quién quiere amar y no  puede porque no deja marchar a quién ya no está.

Eligió y tembló de miedo. Miedo de no saber si podría soportarlo. Miedo a encontrarse en la tesitura de desear entregarse por completo, de quedarse en cueros y en las manos de....¿quién? Y lloró e imploró a los dioses que hiciesen llegar a su vida seres capaces de saber recoger con delicadeza aquél corazón cansado; el alma que en una vida había completado ya varias. Alguien capaz de poder ver en aquéllos ojos que tanto habían visto, alguien capaz de comprender las palabras no pronunciadas. Palabras que encerraban el don y el castigo de Penélope.

domingo, 19 de diciembre de 2010

EL VENDEDOR DE ALFOMBRAS



"Devenire" Ludovico Einaudi

Cuando preparaba mi primer viaje a Tailandia, leí y pregunté mucho. Me dieron muchos consejos. Unos los seguí, otros no, y otros...otros ví que no iban conmigo.

Uno de esos consejos, fue que no me dejara engatusar por los guías, taxistas, conductores de tuk tuk, etc que quieren llevar al turista a negocios (joyerías, tiendas de alfombras, de seda...) con el fin de que compren algo. Ellos se llevan una comisión, les pagan gasolina, o qué sé yo.

A los pocos días de llegar a Bangkok, ví que a mí no me importaba que me llevaran a alguna tienda. Entraba, me paseaba y de paso me refrescaba bajo la potencia de los aparatos de aire acondicionado. Pasaba el rato viendo joyas, telas, vestidos...no me importaba.

Chiang Mai es una ciudad al noroeste del país. Allí contraté una excursión en elefante, ¡toda una experiencia! Dang, era la mujer que estaba al frente de aquélla oficina, en la avenida principal. Era una mujer divorciada, muy alegre, extrovertida y a quién le caí muy bien.
Mi última noche en la ciudad, me llevó a cenar, a un karaoke (tailandés, nada que ver con los nuestros) y a darme un buen masaje (llegué a roncar!)
Pero el día de la excursión, después del safari con el elfante, fuimos a tomar una coca-cola (congelada por favor) a un lugar en el que había tigres. Luego, quiso llevarme a un lugar dónde vendían alfombras, que sólo mirara, me dijo, y así a ella le darían un bono para gasolina. Tenía todo el tiempo del mundo, así que pensé ¿por qué no?

Lo que yo no sabía era la razón por la que llegué a aquélla tienda perdida en algún lugar de las montañas.
Entré en una tienda perfecta y deliciosamente refrescada por el aire acondicionado modo "Siberia" Paseé entre sus pasadizos. Alfombras de diferentes tamaños colgaban del techo, en las paredes, descansaban en el suelo. Estampados de diseños altamente imaginativos lo llenaban todo. Pronto perdí la orientación y me dejé llevar entre los vivos colores. Llegué a un recoveco cálidamente iluminado. Había una luz especial en aquélla zona de la tienda porque las alfombras que allí lucían necesitaban más luz para mostrar los matices de los colores y diseños en su máximo esplendor.

Y allí, parada frente a una alfombra persa de dimensiones colosales y cálidos colores me senté a descansar un momento.
No le oí acercarse. Un hombre de tez muy oscura, pelo muy negro y ojos más negros todavía, me miraba y sonreía. Vestía un traje gris oscuro, muy elegante, que resaltaba su delgadez y sus muchos centímetros de altura. Me habló de la alfombra, pero en seguida, empezamos a hablar de otras cosas que no tenían nada que ver con alfombras. Le expliqué qué me había llevado a hacer aquél viaje tan largo y tan lejos de mi hijo. Le hablé de cómo me sentía en aquél momento. Él me dijo que en Cachemira tienen un refrán que traducido sería algo así:

"Cuando dos personas han de estar juntas, no importa lo que hagan ni lo que pase. Acabarán estando juntas. Y lo mismo ocurre cuando no han de estarlo. No importa lo que hagan porque no lo estarán"

El camino de vuelta en el Toyota de Dang lo hice todavía incrédula ante el mensaje que había llegado a mí, en el cómo y en el portador.
Y hoy, más de dos años después recuerdo esas palabras, y la forma en que llegaron a mí. Sabio refrán que he podido comprobar cuán cierto es.
En el amor, no importa lo que hagas. Cuando ha de ser, sencillamente es. Cuando la mente humana campa a sus anchas, suele ser cuando se estropea, se acelera, se tuerce todo.
Es como lo que me envió una tailandesa a la que no conocía, a través de un email: Un dicho tailandés que reza: "Cuanto más corras detrás del amor, más se alejará de tí"

Así que como los pétalos del diente de león, es bueno dejarse llevar. Con calma, suavidad y aceptando.

viernes, 10 de diciembre de 2010

COSTE DE OPORTUNIDAD

"Give me one reason" Tracy Chapman

Entro en el bar, pido un café y aunque todas las mesas están vacías (salvo una) me siento en la que está más alejada de la puerta. El bar está en silencio, tan solo el sonido de la radio acompaña mis pasos hacia las mesas.
En la única mesa que está ocupada por dos hombres, descansa el periódico. Me acerco y con un gesto pido permiso para cogerlo. Uno de ellos, me lo ofrece con una sonrisa cortés.

Me siento de espaldas a ellos, a la puerta y al bar en general. Como buscando de forma refleja aislarme. Al abrir la primera página del periódico, me doy cuenta de que no podré concentrarme debido a la conversación de los ocupantes de la otra mesa. Uno de ellos, el que está a mi espalda, atrae mi atención irremisiblemente con sus palabras. No tiene una voz ni demasiado aguda, ni muy grave. No grita y tampoco susurra. No tiene ningún acento marcado. No hay nada rutilante en su voz. Sin embargo, la reconocería si volviera a oírla. Quizá porque no recuerdo su cara. No me fijé en él cuando les pedí el periódico. Y se marcharon antes que yo...

No puedo contextualizar la conversación...tan sólo lo que oí. Y fue lo siguiente: "¿Sabes lo que ocurre justo antes de que suceda algo increíble, algo que te rompe los esquemas? ¿justo antes de que un sueño se haga realidad? NADA...no pasa nada. Al menos en el mundo físico. Así que si te da la impresión de que no está pasando nada en tu vida, considéralo una señal"

Y yo me quedé allí sentada, con el periódico abierto, dando la falsa sensación de estar leyéndolo pero con aquéllas palabras dando vueltas en mi cabeza.

Hoy he conocido a una persona, que sin duda ha generado un efecto mariposa en mí. El incoveniente es que mi torpeza no me permite comprender ni atisbar hasta dónde alcanza su impronta en la persona que soy... Algo así como cuando dos personas están casi en la misma frecuencia....pero ahí está el matiz, en el "casi" Ambas pueden intentar comunicarse, pero siempre habrá uno de ellos que sienta que no alcanza a entender, que no "conecta" que comprende porciones, pero no el todo. Que huele la tarta...pero no la ve. Y el otro sabrá que no está siendo comprendido, que está hablando con un sordo que sabe leer los labios pero que sólo fija los ojos en ellos a ratos.

La torpeza nos aturde y una de las consecuencias de este desconcierto, hace que necesitemos etiquetar una atracción, de forma muy posiblemente equivocada.

Pero creo que los tiros van más encaminados al "efecto Dorian Gray" tranquilo, me lo acabo de inventar. Es algo así como conocer una persona-espejo (también me lo acabo de inventar) Dorian Gray quiso conservar su belleza y su juventud, llevando una vida de hedonismo galopante. A cambio envejecería su retrato, y en él quedarían también grabados sus pecados. Cuando pasado el tiempo, Dorian se enfrentó al retrato, no pudo soportar la imagen que le devolvió el cuadro, y su cuerpo envejeció y se corrumpió de forma acelerada provocando su muerte. Sería algo así, aunque menos retorcido y tenebroso. Una persona-espejo: alguien que puede mostrarte tu alma. Al interactuar con ésa persona, puedes ver valores que ni imaginas, defectos en tí que ni intuías, potenciales que no creías merecer.

Saber no es suficiente. Hay que recordar y aplicar en el momento preciso.

Hoy, he aprendido/recordado, que los sentimientos, emociones...requieren tiempo. Que la impaciencia no permite sentir. Que sentirse muy próxima a un hombre no tiene por qué preceder a una relación sexual ni al estado de enamoramiento. Que todo es temporal. Que soy admirable. Que la fuerza que hay en mí, se me escapa torrencialmente por la mirada. Que toda elección/decisión conlleva una renuncia. Que cuánto mejor calibremos las consecuencias de toda opción, mejor decidiremos. Que cada día es una nueva oportunidad. Que la bondad y el desinterés del ser humano están en jaque cada segundo...ergo, debería atar corto a la Heidi que hay en mi. Otra cosa increíblemente sensacional que me ha ocurrido hoy: me han pedido que retoque/escriba un libro. Y no sé si me resulta más interesante el proyecto en sí, o la persona que me lo ha pedido....

Soy consciente de que este "silencio" de acontecimientos relevantes, ruidosos, espectaculares que envuelve mi vida, mi rutina, no es más que una señal. Y que soy tan zoquete, que me he tenido que tropezar con una persona-espejo que me ha mostrado que el "Dorian Gray" del espejo no es más que un alma, con sus circunstancias (pasadas y presentes) hospedada en una mujer admirable, que además, escribe muy bien (creo que esto último, nunca lo creeré de verdad)

"Coste de oportunidad" otro concepto que me han enseñado hoy. Utilizado en economía, significa evaluar el coste de la inversión de los recursos disponibles en una oportunidad económica. Es decir, ¿estás dispuesto a "pagar" el precio de lo que te cuesta algo? ¿Te compensa?
Llevado al extremo absoluto, ¿cuál es el fin de una vida? ¿Ser feliz? ¿encontrar el amor? ¿Amar y ser amado? ¿alcanzar una maduración espiritual? Y lo más importante: ¿estamos dispuestos a pagar el precio de lo que queremos? ¿Compensan los pros a los contras?

Definitivamente estoy más que dispuesta a pagar -y con mucho gusto- el coste de oportunidad de mi vida.

domingo, 14 de noviembre de 2010

UN SUEÑO, UN ENCUENTRO Y PENSAMIENTOS

 "Orchid" Alanis Morrisette


Cuida tus pensamientos...
… porque se volverán palabras

Cuida tus palabras...
… porque se volverán actos

Cuida tus actos...
… porque se harán costumbre

Cuida tus costumbres…
… porque forjarán tu carácter

Cuida tu carácter…
… porque formará tu destino


Y tu destino será tu vida

Mahatma Ghandi

Un domingo que he decidido tomarme para estar en silencio, observando mis pensamientos y advirtiéndoles de que aquí mando yo, y no ellos. Y me está resultando divertido. Eso de estar callada, y observando mis pensamientos tiene su qué.
Algunos son recurrentes de las últimas semanas, pero también hay nuevos. Al despertar, recordaba lo que había soñado (ahora ya no) pero concretamente una frase "ardo en palabras" y sé que en el contexto del sueño indicaba que tenía mucho que decir y muchas ganas de hacerlo. Y también a quién.

Hace unos cuantos años tuve un compañero de trabajo que me gustaba mucho. Yo, como era una cazadora, hice lo que sabía hacer, o lo que creía que sabía hacer, intenté que se fijara en mí. Pero de una forma torpe, directa y sin disimulo a sus ojos. El chico, no se sentía atraído por mí, pero era "yin" o lo que yo califico como persona reacia a manifestar sus deseos abierta y claramente. Y me dejó hacer...hasta que yo me dí cuenta por mi misma de que le atraía tanto como un filete de pescado hervido.

Con el tiempo, me dí cuenta de que me hacía falta practicar muchísimo más en la seducción. Pero de eso hablo otro día. Y siempre me quedó el recuerdo agridulce de haber hecho el ridículo a cambio de un paseo cogidos de la mano. Él tenía novia entonces (recuerdo su nombre)

Pues bien, todo este rollazo, para contarte que esta semana, esperando a cruzar un semáforo, lo ví cruzar hacía mi acera. Nuestras miradas se cruzaron directamente, pero él no me reconocío (y no lo fingió) yo, como si le hubiera visto el día anterior, le dije: "hasta luego Juan" (no se llama así, evidentemente) Volvió a mirarme, y pude ver los pasos que dio su cerebro:
1.- ¿Quién es esta?
2.- Me es familiar...¿de qué me suena?
3.- ¡Mírala! aquella chica...¿cómo se llamaba?

Entonces, esbozó una tranquila sonrisa (todo él era tranquilo) Yo no me moví de la acera, esperé a que él llegara. Estuvimos hablando unos minutos...¿tal vez cinco?
Rápidamente nos pusimos al día de lo relevante y no demasiado íntimo de nuestras vidas. Aunque yo, sí fuí un poco más allá dado que él me dio pie. Tampoco más allá, no vayas a creer. Me refiero a qué le hablé más de tú a tú, cruzando la fina línea de lo trivial y frívolo con que hubiera hablado a cualquier otro compañero de trabajo de aquél entonces.

Me dijo que se había casado, pero que no tenían hijos. Que lo estaban pensando y no se decidían. Yo le dije que estaba divorciada, que tenía un hijo, y le dije qué opino sobre la maternidad/paternidad. (Nota: no sé por qué siempre que tengo ocasión, manifiesto mi opinión sobre tener hijos, sabiendo que se sale de lo normal, de lo convencional, de lo políticamente correcto....ayer leí algo que me gustó: comparte tu experiencia con quién pueda recibir inspiración a través de ella, y me encantó)

Mientras charlábamos, le observé con detenimiento la cara, la expresión de sus ojos, su voz, intenté ver qué captaba de su energía...y llegué a una conclusión: no tenía que ser nada entre él y yo. Así que pude sentirme bien, y despedir la bruma con un ligero toque de melancolía con la que a veces le recordaba.

Últimamente ando dividida entre seguir con este blog o no. Por un lado, me gusta escribir, y me gusta explicar mis cosas entremezclándolas con mi punto de vista sobre ellas y sobre todo en general; pero no tengo tiempo y tampoco muchas ganas de seguir escribiendo. Y además, no me gusta el hecho de ver que hay personas que sólo leen. No me dejan comentarios. Me gustan los comentarios, no solo porque alimentan mi ego, sino porqué así puedo ver qué piensa quién me lee sobre mis escritos (si gustan, si no, si aburren...) además, y quizá esto es lo que más me mosquea, si veo que se me lee, pero no hay ningún comentario, la sensación de estar aireando mi intimidad en un balcón de la plaza mayor de un pueblo, es inquietante.

Sinceramente, creo que lo que me ocurre ya no es tan interesante como para escribir un blog sobre ello...o quizá se trate de que me abandonó la inspiración. Sería muy probable.

Así que no sé, supongo que todo tiene su momento, y el final de Mi plan de viaje ande cerca. Y es que al fin y al cabo, todo son etapas que abrimos y cerramos.

jueves, 4 de noviembre de 2010

¿Te imaginas?


"Imagine" Versión de la serie Glee


Me gusta imaginar un mundo dónde nadie fuera rechazado. Ni por su raza, su origen, o su condición.
Dónde no sintiéramos el dolor del amor no correspondido, ni la zarpa de la cobardía de las personas hiciera mella en nosotros. Por cobardía se han cometido injustícias y actos crueles.

Imagino que el miedo no existiera. Qué uno pudiera soñar y tener la capacidad de convertir sus sueños en realidad sin sufrimiento, y fuera capaz de valorarlo y disfrutarlo como si le hubiera costado sangre y lágrimas.

Me gusta soñar con un mundo dónde las relaciones entre las personas fueran sencillas, y unos y otros fuéramos atraídos por personas con idénticos sueños, y no acercarnos a personas que quieren lo opuesto a uno. Dónde todos fuéramos felices con lo que tenemos, ni más ni menos.
Un mundo en que no hiciera falta representar ningún papel, y dónde uno pudiese mostrarse vulnerable, sin el terror que una gacela solitaria siente en medio de la savanah, sabíendose con los minutos contados rodeada de leonas.

Imagina un lugar en el que llorar estuviera tan bien visto como reír.

Imagina el tiempo en que la enfermedad devastadora no destruyera a una persona antes de llevársela envuelta en restos de colgajos de la sombra de lo que un día fue.
Madres y padres, capaces de desarrollar vínculos sanos y amorosos con sus hijos; un mundo en que los niños no sintieran frío de amor, en que ningún niño quedase desprovisto de besos y abrazos cálidos.

Imagina un mundo en el que pudieras mostrar cariño y dulzura con la misma tranquilidad con que mostramos la indiferencia al dolor ajeno. Un lugar en el que las miradas de desprecio e indiferencia no existieran.
Sé capaz de imaginar un tiempo en que quedase prohíbido decir "te quiero" sin demostrarlo.

Un mundo en que la espera y la añoranza se vieran recompensados con creces. Dónde las lágrimas de tristeza, de miedo, de impotencia, se convirtieran en gotas de paz.

Imagina por un momento no volver a sentirte nunca más rídiculo ante la perplejidad de a quién le acaban de tomar el pelo.

Me gusta especialmente imaginar un mundo en el que dejaran de etiquetarme como soñadora o "rara" Aunque no me siento sola, porque sé que no soy la única soñadora o rara.
Imagina conmigo un mundo donde nadar contra corriente, hacer y vivir de forma diferente a "lo que toca" no estuviese mal visto.

¿Te imaginas poder coger lo que quisieras y que los deseos que pudieran hacerte daño no cobrasen forma ni siquiera en tu cabeza?

No tengo que imaginar que un mudo puede hablar, ni que un sordo puede oír, ni que un ciego puede ver. El amor puede comunicarse aún con algunos sentidos mermados. Pero imagina un mundo dónde nuestra capacidad de amar no se viera mermada por otros factores, como la cobardía, el miedo...

Seguiré soñando con todo esto y más; con un mundo dónde querer no equivaliese a poseer. Un mundo donde la libertad viviese más allá del diccionario y de los labios que la pronuncian a la ligera.

Nacemos libres y deberíamos vivir y morir libres. Imagina que vives tu vida en pos de ése objetivo: TU LIBERTAD


Y me recrearé en el micro universo perfecto que cada mañana se crea en el espacio existente entre la mirada mía y de mi hijo, segundos antes de que me diga: "te quiero más del mundo"

Dedicado a V.d.P. A veces lanzo mensajes entre líneas, y tú sabes leerlos. Gracias