lunes, 7 de febrero de 2011

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO




 Mi hijo y yo, en uno de mis lugares favoritos: El aeropuerto de Barcelona

"Love's divine" Seal

Hace mucho tiempo que me rondaba una idea. Excusas eternas fueron postergando el momento de convertir esa idea en una realidad. No estoy preparada. No sabré hacerlo. Puedo herir a terceros. No gustará. Lo dejaré a medias. Me falta formación. Me abandonará la inspiración...Bla, bla, bla...Llegó el momento. Así de sencillo.

Las últimas entradas han sido coletazos que han dado mis dedos sobre el teclado, resistiéndose a aceptar lo evidente. A escuchar "la llamada"

Este blog nació hace 3 años y 9 meses y gracias a él he aprendido a moverme por la red, y lo que es mejor, a moverme por el laberinto de mis emociones y de mis pensamientos. Me ha acompañado, ha sido mi confesor, mi "amigo" incondicional. Me bastaba encender el ordenador, y podía deshaogarme hasta quedarme vacía. Aquí me tomé la temperatura a mí misma. Me pregunté: " A ver Carme ¿qué quieres contar? ¿cómo quieres hacerlo?" Dando así unos muy torpes pasos en esto de la escritura. Sé que no soy ni tan siquiera una aspirante a escritora, y no me cabe ninguna duda de que errores de todo tipo campan por todo "Mi plan de viaje" pero de lo que estoy muy contenta es de mi propia evolución personal.

No me he sentido sola. Sé que detrás de estos textos, de las fotos, han habido lectores que me han seguido en menor o mayor grado de implicación. Aquí ha sido dónde me he refugiado cuando me he sentido sola allí fuera...

Lectores que llegron aquí por casualidad, algunos a los que les dí yo misma el enlace, otros por recomendación de alguien. Los que nunca me han dicho ni una palabra escrita, los que lo han hecho escondiéndose en el anonimato que presta internet. Los que me han leído y seguido sin faltar ninguna semana, pero que nunca se han tomado la molestia de alentarme con un comentario. Y el único lector que no ha fallado ni una vez desde que conoció mi blog: Víctor. A tí quiero darte las gracias especialmente porque no sabes las sonrisas que me has sacado al ver que ahí dejabas tu huella. Los ánimos que me has dado más de una vez sin pretenderlo. Y a todos los que me habéis felicitado, a todos los que os he hecho pasar unos minutos de reflexión, de sonrisas, de saber algo más de mí, o tal vez de vosotros mismos.

Aquí llegué hablando en singular, y salgo hablando en plural (mi hijo y yo) he ido superando una a una las fases de mi divorcio, asimilado desamores, amistades que no lo eran, burlas, errores que cometí, tropiezos, sueños rotos, he vertido parte de la vergüenza cuando me he sentido una fracasada, he venido a exhibir mi orgullo cada vez que he conseguido un triunfo.

Todo esto ya hace que Mi plan de viaje sólo me haya aportado cosas buenas.

Pero nada dura para siempre. Todo inicio tiene su fin. Y siento que la hora de dar por concluido Mi plan de viaje ya ha llegado. Un nuevo proyecto me aguarda. Aunque quisiera, no puedo retrasar más el ponerme manos a la obra. Es algo que lleva demasiado tiempo llamando a la puerta. Ha urdido diversas formas de ponérseme delante y siempre lo he esquivado. Hasta hoy.
Y me voy como llegué...con una entrada que no es otra cosa que una salida.

Cierro la puerta con una sonrisa y con mucha emoción. Pena porque, por mucho que se empeñe la moda, en realidad nada vuelve. Todo lo vamos dejando atrás. Aquí quedan buenos recuerdos, sonrisas, lágrimas de aprendizaje...cada cosa en su lugar y mecido en la calma que acompaña al silencio. A partir de hoy, sólo el polvo se acumulará entre estos escritos.

Como decía Forrest Gump "la vida es una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar" y así es como me siento; no sé qué ocurrirá a continuación. Desearle a todo lector que sepa reconocer la felicidad. Que pueda descubrir cuál es su camino, y sobre todo que sea fiel y honesto consigo mismo.

Os envío un abrazo, un beso y amor. El amor, ése motor que mueve el mundo, y que a veces parece una quimera. Y recuerda: SÓLO TENEMOS UNA.


Soplan nuevos vientos. Gracias por acompañarme éste tramo del camino.

domingo, 6 de febrero de 2011

37 gatos y 12 perros

Huellas de mi hijo y mías, estas navidades en Alemania

"Eden Roc" Ludovico Einaudi

Seré una desagradecida. Pero no quiero leer ni oír más "no estás sola" Esas palabras sólo puede pronunciarlas mi hijo.

Me regodeo en la hipocresía de algunas personas. Es duro ser madre y estar sola. No importa si me encuentro mal o bien. Cuando mi hijo me reclama, ahí estoy. Al pie del cañón.
Cuántos padres, y sobretodo madres, se tienen que tragar sentimientos encontrados. Momentos en los que lo lanzarías todo a la basura. No saldrías de la cama. Desearías dar marcha atrás, hasta el momento antes de la concepción. Sí, así es.

La autocompasión, a veces nos lleva a hacernos masturbaciones mentales. Nos sentimos los más desafortunados en infelices del planeta. Creemos que nadie nos comprende.

Por eso hace tiempo aprendí lo importante que es algo tan sencillo como abrir los ojos y las orejas. Mirar a nuestro alrededor. Oír a todo aquél que esté dispuesto a contarnos parte de su historia.

El viernes andaba yo agobiadilla, con el frío que hace en la calle y el costipado que acabó de dar la cara (y del que hoy debo estar en su último día de la fase aguda) cuando un vagabundo me habló. Y con una sola frase me recordó lo afortunada que soy. Que sí, mal de muchos consuelo de tontos. Pero me ayudó mucho cuando me dijo "yo no tengo a nadie" Añadió que tenía 37 gatos y 12 perros. Que por ellos salía cada día a buscar comida. Estremecedor.

Puedo imaginarme qué debe ser no tener a nadie. Me lo puedo imaginar. Y no sé qué es más triste: si tener a alguien, pero como si no lo tuvieras, con lo cual no puedes recurrir. O no tener a nadie, llanamente.

Tengo a mi hijo. Él es mi columna vertebral. Mi elixir de la vida. Mi aurora boreal como ya dije en otra entrada de este blog.
Él me perdona cuando me enfado más de lo que tocaría. Me sonríe y me dice "te quiero" cuando siente que estoy agotada, irritada, triste. Me recuerda que no hay que rendirse. Me enseña que aunque no tenga "mayores" a los que recurrir y pedir ayuda, le tengo a él. En su cuerpecito alberga toda la energía, la alegría, la fuerza, que a veces me faltan a mí y me regala pequeñas dosis para que yo pueda continuar.

Y estoy dispuesta a enseñarle todo lo que pueda, acompañarle hasta cuándo sea, y aprender de él al máximo. Y sobretodo, descubrir el mundo a su lado.

Pero hay días en los que me quedo con la mirada perdida y pienso en cómo sería si tuviera a alguien al lado...

STAND STILL




"Gensound" Gensound


De vez en cuando me preguntan: ¿no te incomoda hablar de cosas tan íntimas así, en internet? ¿no te importa que pueda leerlo cualquiera? No, no me importa. Porque lo que yo considero íntimo es qué clase de madre me considero, la intimidad de mi casa, mis días con mi hijo, tal vez, y depende del humor que tenga, también considero íntimo si últimamente no me apetece masturbarme con la misma frecuencia...y por supuesto la vida privada de mis amigos, de gente que conozco y puntualmente me han abierto un poco su corazón, sus preocupaciones...quiero decir, que lo que aquí escribo, no me importa que puedan leerlo ajenos.

Son mis reflexiones sobre qué y cómo me afecta. Naturalmente con el filtro que no escribo sobre TODO lo que me preocupa o me hace feliz...¿o quizá sobre esto último sí?
De acuerdo, hablé hace unos pocos meses de que me había enamorado (y me salió rana-sapo) pero fue terapéutico hacerlo.Necesitaba sacar y sacar todo lo que me generaba ese estado.

Últimamente estoy muy cansada. Sólo trabajo y cuido de mi hijo. ¡Y casi me falta el aire para respirar! Leer y escribir, dos actividades que me cargan las pilas, apenas puedo dedicarles un poco de tiempo. No el que quisiera.

Estos días he sido consciente de algo muy importante. Tomar consciencia de ello me ha llevado esta semana a hacer algo que no había hecho nunca antes: quedarme quieta. ¿Simple, verdad?

No salirme de lo habitual. Limitarme a la rutina, que además ya contiene momentos emocionantes y excitantes por sí misma. Como para generar un infarto, según el día.

No sé hasta cuándo, pero de momento se acabaron los movimientos frenéticos, convulsos, alocados. Estoy exhausta. Como si hubiera estado corriendo como un animal escapando de su depredador.

Amar, enamorarse, sentirse amado ¿Quién no lo busca? Sí, quienes ya lo han encontrado, pero esos no cuentan. Con más o menos tesón, con mayor o menor obsesión, pero creo que lo hacemos todos. Por eso no me siento rara, ni me da vergüenza escribir sobre ello aquí.

Mis amigos, gente con la que he hablado del tema, comentan que el amor aparece cuando menos lo esperas. A mí, me váis a tener que disculpar, pero los topicazos me tienen aburrida. Creo que el amor aparece, lo encuentras o te encuentra. Te lo tropiezas, o lo acabas aceptando por mucho que lo rechaces de plano. A veces le das la espalda, y otras no llega nunca.

Pues en esas me encontraba yo, cuando hace poquito me di cuenta de lo cansada que estoy de buscar. Y además, ojo a la energía, y esfuerzos que le he dedicado.

No hay enfado, ni tristeza. Sólo agotamiento y sensación de haberme liberado. Siempre el mismo proceso: ilusionarse------decepción.

Le voy a dar unas merecidas vacaciones a mi corazón. Casi puedo oír sus jadeos intentado recobrar el aliento. Y es tan sencillo como quedarme quieta. No hacer ni un movimiento que se salga de lo habitual. Protegerme en mi rutina. Cumplir con mis obligaciones. Y "el resto" tendrá que esperar a que me recupere a que tenga ganas, o a que me encuentre ese alguien que no sé dónde coño se ha metido (uy! perdón, no quería decirlo así)

Me toca encontrar inspiración y tiempo para próximas entradas. Ando falta de las dos cosas. Porque no creo que interese que explique que hoy he hecho por primera vez una salsa roquefort (con queso azul alemán) que me ha quedado para llorar (por rica, ¿eh?) o que mañana me voy al Museu de la Ciència con mi hijo que le gusta mucho y lleva días pidiéndomelo.

Lo que digo: falta de tiempo y falta de musa...

martes, 18 de enero de 2011

¿PURA CASUALIDAD?

Porsche 356


"Mack the knife" Robbie Williams

Me gustan el foxtrot, el swing, y los coches de época. Si es cierto que tenemos varias vidas, sin duda, una de ellas la viví entre los años '20 y '50 Y ¿por qué digo esto? Por lo que explicaré a continuación, para poder comprender la relevancia que le doy a lo que me ha pasado hoy.

Ésa música, tiene "swing" Las notas y los instrumentos que la hacen única, me transportan a un tiempo, en el que, -cómo ahora- un baile podía hacerte olvidar lo malo, lo triste, e incluso lo inevitable. Cuando, la romántica que soy, se suelta el pelo, me gusta imaginarme, con un vestido color champagne, con mucho vuelo, entallado en el torso, y que va ganando soltura a partir de las caderas para elevarse dibujando ondas con cada uno de mis giros. Y me gusta imaginar que bailo un foxtrot (o un slow swing) con un hombre enfundado en un elegante frac a la luz de las estrellas y la luna de una noche de verano. Mientras los metales y los vientos van confiriendo intensidad al baile, y a la vez, impregnan nuestros movimientos de ése romanticismo de aquéllos años.

Y, ¿sobre los coches de época? Con sus originales y redondeadas (o muy cuadradas) formas, sus colores alegres, metalizados o mates, sus guardabarros enormes, las capotas negras, sus asientos en piel blanca, granate....¡todo en ellos es de una personalidad única e irrepetible! Elegancia sobre cuatro ruedas. Las fotos que acompañan este escrito, son los coches que he tenido el placer de ver hoy, todos juntitos y a centímetros de mi, en la exposción privada, que he tenido la suerte de disfrutar en exclusiva con el mejor guía que podía tener.

Jaguar XK 150

Austin Healy


MG TC 1948


Porsche XK 150


Triumph TR3


Por mi trabajo, tengo ocasión de poder hablar con toda clase de personas. Y a veces me cruzo con gente muy especial, auténticos personajes, cuyas vidas parecen sacadas de alguna novela.
Hoy he podido hablar con dos de ésas personas.

La primera de ellas, la hija de un diplomático alemán, que nació en Colombia, y pasó su adolescencia en Chile, y después viajó a Francia, EEUU, Alemania, para, finalmente, afincarse en España porque se casó con un catalán, del que se divorció después de un largo matrimonio triste. Con los años se enamoró de un francés. Estaban hechos el uno para el otro....pero él estaba casado, y ella nunca le pidió que dejara a su mujer. Y mientras me hablaba de su vida, con una sonrisa, y me miraba con sus ojos azules, yo quedaba enamorada de su acento indescifrable, dulce, y con muchísima personalidad.

El segundo MOMENTO del día me lo ha regalado un hombre, del que, por respeto a su intimidad, intentaré dar los mínimos detalles posibles. La conversación se ha iniciado al hacerle yo una pregunta relacionada con mi trabajo. Pero pronto, hemos quedado envueltos en ésa atmósfera "mágica" en la que los dos queríamos salir de lo habitual. Una mirada azul, una sonrisa que vestía sus palabras de amabilidad. Traje, camisa rosa y una corbata negra, con las iniciales del diseñador Ives Saint Laurent en gris marengo. Unas gafas de montura de pasta transparente, ¿o eran al aire? No importa. Sólo matizar, que una vez más, constato que el atractivo lo emanamos de nuestro interior, con nuestra forma de sonreír, de escuchar, de mirar, de hablar....

Parados en mitad de la acera, ha hecho referencia a "sus coches" y yo, que soy peor que todos los gatos del mundo juntos, es decir, MUY curiosa, le he preguntado "¿qué coches tiene usted?" Él se ha dado la vuelta (literlamente) y ha accionado un mando a distancia, a la vez que me decía "ven" Yo, incrédula, he contestado "¿a dónde?" En el edificio que quedaba a nuestras espaldas, había un garaje, cuyo portón se ha ido abriendo lenta y silenciosamente. He bajado la rampa, y he descubierto, atónita, varios coches de época, a cuál más hermoso, impactante, elegante, histórico. Trozos de historia compuesta de chapa verde, gris, azul, blanco, asientos tapizados en piel granate, pneumáticos en llantas estrelladas...
Me ha abierto su refugio, su "rincón" como él lo ha llamado. He querido romper las reglas, y por eso, me adentrado por unos minutos en los años '20, '40, '50 Joyas meticulosamente cuidadas, tratadas con mimo. Restauradas sin reparar en gastos. Y cuyos motores son puestos en funcionamiento a diario. Sólo de imaginarme el sonido...
Al fondo, en un rincón, una mesa pequeña y algo más baja de lo normal. Al preguntarle, me responde que ahí es dónde "trabaja" (su trabajo, su profesión, es otra muy diferente) para él es su hobby, desmontar, montar, limpiar, sacar brillo, juega a que es un mecánico cuyo taller se encuentra en la Barcelona de 1950.

Me mostraba orgulloso, al mismo tiempo que abría la puerta de uno de ellos, y a unos centímetros la soltaba, mientras ambos contemplábamos como acababa de recorrer sola, y por su propio peso, el espacio que la separaba para cerrarse por completo. Y él, añadía que hoy en día "no hacen coches cuyas puertas cierren así" Y tiene razón. Lamentablemente, hay muchas cosas que ya no se hacen como antes, cuando el tiempo se dejaba disfrutar.

Las paredes estaban decoradas con carteles originales, promocionales de carreras, exhibiciones, y otros eventos automovilísticos de principios y medidados del siglo pasado, cubreradiadores de otros coches antiguos, y hasta un extintor original de principios de siglo XIX.

Por verguenza, respeto, decoro...no sé bien por qué, supongo que por no querer abusar del espontaneo gesto generoso, no me he atrevido a pedirle permiso para hacer alguna foto.
Me conformo con haberlo visto, y con haber compartido ése momento de magia, buen rollo, simpatia recíproca. Porque creo que él se ha sentido orgulloso de poder compartir eso, conmigo, hoy. Pues, ha sido mutuo, porque me he sentido orgullosa de que abriera la puerta de ese garage y de seguir sus pasos por esa rampa.

Y me hubiera gustado quedarme más rato allí. Paseando entre esos testigos mudos del tiempo, testimonios que lo único que pueden hacer es lo que hacían 70 años atrás: dejar sin habla al que los contempla, brillar y llenar el espacio con su majestuosidad y su elegancia y, de vez en cuando, dejar sonar sus motores.

Cuando el azar, la pura casualidad, junta a dos personas, en el momento preciso, y buscando lo mismo, en éste caso, algo fuera de la rutina, el resto ocurre por si mismo.

Días cómo hoy, no se viven todos los días.

lunes, 27 de diciembre de 2010

DON Y CASTIGO

"Primavera" Ludovico Einaudi


Penélope nació con un don. El don de la hipersensibilidad. Sensibilidad hacia todo cuanto la rodeaba. Ella podía llorar al oír el viento en un gélida mañana deslizarse entre las calles de su ciudad. ¿Y por qué llorar? Porque en el viento podía sentír las lágrimas de felicidad que él arrastra, sentir los amores no correspondidos, las despedidas para siempre, las ausencias presentes convertidas en ceniza...Era capaz de sentir el dolor de cualquiera que estuviese junto a ella y permaneciese callado. Podía ver el miedo en los ojos de un viejo que se cree obsoleto para la vida, y también sentirlo. Se sentía incómoda ante aquéllas personas que enmascaran mezquindad en sonrisas forzadas, huía de quién urdía una red de sociabilidad para camuflar su cinismo cuyo aguijón clavan cuando su presa está desprevenida.

Y aunque tenía la gracia de la palabra escrita y hablada, había veces en las que prefería callar porque no encontraba las palabras con las que llevar al plano físico los sentimientos que recorrían su ser.

Pero también recibió una advertencia: "si no aprendes a controlar el don que recibes, sufrirás el castigo de enamorarte de todo aquéllo que subleve tus pasiones, ya que tú has de controlar la pasión, y no a la inversa Penélope"

Obviamente Penélope sucumbió al dulce abrazo de sentir intensamente, de vivir al borde del abismo sentimental. Necesitaba sentirlo todo como si fuera la última vez.
Ella era capaz de enamorarse de una mirada, de una sonrisa, de un abrazo, de un caminar hacia ella, de un email, de una confesión, de una tristeza.

La cara oculta era la facilidad con la que su corazón podía desbocarse al recordar personas que la habían herido hasta casi acabar con ella. El sudor invadía su piel al rememorar el dolor, la traición, el engaño. Y durante años sus sueños se apoderaban de ella hasta el sonambulismo. Pesadillas en las que se veía enterrada viva, la sacaban de la cama para llevarla a deambular por su casa buscando una salida que sólo existía en el mundo onírico. Aquéllas pesadillas eran la única válvula de escape que tuvo durante mucho tiempo.

Compartíó parte del camino con otros tocados por el mismo don. Seres que no pudieron aprender a caminar sobre la fina linea que separa la locura de la cordura.

Incapaz de encontrar el quilibrio, hizo su elección. Y escogió, sabiendo de antemano que serían muchas las lágrimas que derramaría cada vez que sintiera, cada vez que la chispa de la ilusión prendiera en su corazón. Un corazón lo suficientemente grande como para albergar todo el dolor que puede recibir alguien que sólo sabe amar, alguien que cuando se enfada se siente tan culpable que a veces no puede dormir. El corazón de alguien que lo más que puede hacer es dejar resbalar lágrimas de rabia ante quién la hiere, ante quién la trata a patadas.

Eligió sentir. Sentir la belleza que todos podemos emanar, la bondad, la dulzura, el amor. Y también eligió sentir la desilusión, la tristeza del que se sabe no correspondido. La impotencia de quién es rechazado sin haber tenido oportunidad alguna para mostrar qué ofrece. El desasosiego del que no entiende la hostilidad que recibe. El abatimiento de quién quiere amar y no  puede porque no deja marchar a quién ya no está.

Eligió y tembló de miedo. Miedo de no saber si podría soportarlo. Miedo a encontrarse en la tesitura de desear entregarse por completo, de quedarse en cueros y en las manos de....¿quién? Y lloró e imploró a los dioses que hiciesen llegar a su vida seres capaces de saber recoger con delicadeza aquél corazón cansado; el alma que en una vida había completado ya varias. Alguien capaz de poder ver en aquéllos ojos que tanto habían visto, alguien capaz de comprender las palabras no pronunciadas. Palabras que encerraban el don y el castigo de Penélope.

domingo, 19 de diciembre de 2010

EL VENDEDOR DE ALFOMBRAS



"Devenire" Ludovico Einaudi

Cuando preparaba mi primer viaje a Tailandia, leí y pregunté mucho. Me dieron muchos consejos. Unos los seguí, otros no, y otros...otros ví que no iban conmigo.

Uno de esos consejos, fue que no me dejara engatusar por los guías, taxistas, conductores de tuk tuk, etc que quieren llevar al turista a negocios (joyerías, tiendas de alfombras, de seda...) con el fin de que compren algo. Ellos se llevan una comisión, les pagan gasolina, o qué sé yo.

A los pocos días de llegar a Bangkok, ví que a mí no me importaba que me llevaran a alguna tienda. Entraba, me paseaba y de paso me refrescaba bajo la potencia de los aparatos de aire acondicionado. Pasaba el rato viendo joyas, telas, vestidos...no me importaba.

Chiang Mai es una ciudad al noroeste del país. Allí contraté una excursión en elefante, ¡toda una experiencia! Dang, era la mujer que estaba al frente de aquélla oficina, en la avenida principal. Era una mujer divorciada, muy alegre, extrovertida y a quién le caí muy bien.
Mi última noche en la ciudad, me llevó a cenar, a un karaoke (tailandés, nada que ver con los nuestros) y a darme un buen masaje (llegué a roncar!)
Pero el día de la excursión, después del safari con el elfante, fuimos a tomar una coca-cola (congelada por favor) a un lugar en el que había tigres. Luego, quiso llevarme a un lugar dónde vendían alfombras, que sólo mirara, me dijo, y así a ella le darían un bono para gasolina. Tenía todo el tiempo del mundo, así que pensé ¿por qué no?

Lo que yo no sabía era la razón por la que llegué a aquélla tienda perdida en algún lugar de las montañas.
Entré en una tienda perfecta y deliciosamente refrescada por el aire acondicionado modo "Siberia" Paseé entre sus pasadizos. Alfombras de diferentes tamaños colgaban del techo, en las paredes, descansaban en el suelo. Estampados de diseños altamente imaginativos lo llenaban todo. Pronto perdí la orientación y me dejé llevar entre los vivos colores. Llegué a un recoveco cálidamente iluminado. Había una luz especial en aquélla zona de la tienda porque las alfombras que allí lucían necesitaban más luz para mostrar los matices de los colores y diseños en su máximo esplendor.

Y allí, parada frente a una alfombra persa de dimensiones colosales y cálidos colores me senté a descansar un momento.
No le oí acercarse. Un hombre de tez muy oscura, pelo muy negro y ojos más negros todavía, me miraba y sonreía. Vestía un traje gris oscuro, muy elegante, que resaltaba su delgadez y sus muchos centímetros de altura. Me habló de la alfombra, pero en seguida, empezamos a hablar de otras cosas que no tenían nada que ver con alfombras. Le expliqué qué me había llevado a hacer aquél viaje tan largo y tan lejos de mi hijo. Le hablé de cómo me sentía en aquél momento. Él me dijo que en Cachemira tienen un refrán que traducido sería algo así:

"Cuando dos personas han de estar juntas, no importa lo que hagan ni lo que pase. Acabarán estando juntas. Y lo mismo ocurre cuando no han de estarlo. No importa lo que hagan porque no lo estarán"

El camino de vuelta en el Toyota de Dang lo hice todavía incrédula ante el mensaje que había llegado a mí, en el cómo y en el portador.
Y hoy, más de dos años después recuerdo esas palabras, y la forma en que llegaron a mí. Sabio refrán que he podido comprobar cuán cierto es.
En el amor, no importa lo que hagas. Cuando ha de ser, sencillamente es. Cuando la mente humana campa a sus anchas, suele ser cuando se estropea, se acelera, se tuerce todo.
Es como lo que me envió una tailandesa a la que no conocía, a través de un email: Un dicho tailandés que reza: "Cuanto más corras detrás del amor, más se alejará de tí"

Así que como los pétalos del diente de león, es bueno dejarse llevar. Con calma, suavidad y aceptando.

viernes, 10 de diciembre de 2010

COSTE DE OPORTUNIDAD

"Give me one reason" Tracy Chapman

Entro en el bar, pido un café y aunque todas las mesas están vacías (salvo una) me siento en la que está más alejada de la puerta. El bar está en silencio, tan solo el sonido de la radio acompaña mis pasos hacia las mesas.
En la única mesa que está ocupada por dos hombres, descansa el periódico. Me acerco y con un gesto pido permiso para cogerlo. Uno de ellos, me lo ofrece con una sonrisa cortés.

Me siento de espaldas a ellos, a la puerta y al bar en general. Como buscando de forma refleja aislarme. Al abrir la primera página del periódico, me doy cuenta de que no podré concentrarme debido a la conversación de los ocupantes de la otra mesa. Uno de ellos, el que está a mi espalda, atrae mi atención irremisiblemente con sus palabras. No tiene una voz ni demasiado aguda, ni muy grave. No grita y tampoco susurra. No tiene ningún acento marcado. No hay nada rutilante en su voz. Sin embargo, la reconocería si volviera a oírla. Quizá porque no recuerdo su cara. No me fijé en él cuando les pedí el periódico. Y se marcharon antes que yo...

No puedo contextualizar la conversación...tan sólo lo que oí. Y fue lo siguiente: "¿Sabes lo que ocurre justo antes de que suceda algo increíble, algo que te rompe los esquemas? ¿justo antes de que un sueño se haga realidad? NADA...no pasa nada. Al menos en el mundo físico. Así que si te da la impresión de que no está pasando nada en tu vida, considéralo una señal"

Y yo me quedé allí sentada, con el periódico abierto, dando la falsa sensación de estar leyéndolo pero con aquéllas palabras dando vueltas en mi cabeza.

Hoy he conocido a una persona, que sin duda ha generado un efecto mariposa en mí. El incoveniente es que mi torpeza no me permite comprender ni atisbar hasta dónde alcanza su impronta en la persona que soy... Algo así como cuando dos personas están casi en la misma frecuencia....pero ahí está el matiz, en el "casi" Ambas pueden intentar comunicarse, pero siempre habrá uno de ellos que sienta que no alcanza a entender, que no "conecta" que comprende porciones, pero no el todo. Que huele la tarta...pero no la ve. Y el otro sabrá que no está siendo comprendido, que está hablando con un sordo que sabe leer los labios pero que sólo fija los ojos en ellos a ratos.

La torpeza nos aturde y una de las consecuencias de este desconcierto, hace que necesitemos etiquetar una atracción, de forma muy posiblemente equivocada.

Pero creo que los tiros van más encaminados al "efecto Dorian Gray" tranquilo, me lo acabo de inventar. Es algo así como conocer una persona-espejo (también me lo acabo de inventar) Dorian Gray quiso conservar su belleza y su juventud, llevando una vida de hedonismo galopante. A cambio envejecería su retrato, y en él quedarían también grabados sus pecados. Cuando pasado el tiempo, Dorian se enfrentó al retrato, no pudo soportar la imagen que le devolvió el cuadro, y su cuerpo envejeció y se corrumpió de forma acelerada provocando su muerte. Sería algo así, aunque menos retorcido y tenebroso. Una persona-espejo: alguien que puede mostrarte tu alma. Al interactuar con ésa persona, puedes ver valores que ni imaginas, defectos en tí que ni intuías, potenciales que no creías merecer.

Saber no es suficiente. Hay que recordar y aplicar en el momento preciso.

Hoy, he aprendido/recordado, que los sentimientos, emociones...requieren tiempo. Que la impaciencia no permite sentir. Que sentirse muy próxima a un hombre no tiene por qué preceder a una relación sexual ni al estado de enamoramiento. Que todo es temporal. Que soy admirable. Que la fuerza que hay en mí, se me escapa torrencialmente por la mirada. Que toda elección/decisión conlleva una renuncia. Que cuánto mejor calibremos las consecuencias de toda opción, mejor decidiremos. Que cada día es una nueva oportunidad. Que la bondad y el desinterés del ser humano están en jaque cada segundo...ergo, debería atar corto a la Heidi que hay en mi. Otra cosa increíblemente sensacional que me ha ocurrido hoy: me han pedido que retoque/escriba un libro. Y no sé si me resulta más interesante el proyecto en sí, o la persona que me lo ha pedido....

Soy consciente de que este "silencio" de acontecimientos relevantes, ruidosos, espectaculares que envuelve mi vida, mi rutina, no es más que una señal. Y que soy tan zoquete, que me he tenido que tropezar con una persona-espejo que me ha mostrado que el "Dorian Gray" del espejo no es más que un alma, con sus circunstancias (pasadas y presentes) hospedada en una mujer admirable, que además, escribe muy bien (creo que esto último, nunca lo creeré de verdad)

"Coste de oportunidad" otro concepto que me han enseñado hoy. Utilizado en economía, significa evaluar el coste de la inversión de los recursos disponibles en una oportunidad económica. Es decir, ¿estás dispuesto a "pagar" el precio de lo que te cuesta algo? ¿Te compensa?
Llevado al extremo absoluto, ¿cuál es el fin de una vida? ¿Ser feliz? ¿encontrar el amor? ¿Amar y ser amado? ¿alcanzar una maduración espiritual? Y lo más importante: ¿estamos dispuestos a pagar el precio de lo que queremos? ¿Compensan los pros a los contras?

Definitivamente estoy más que dispuesta a pagar -y con mucho gusto- el coste de oportunidad de mi vida.