domingo, 24 de octubre de 2010

GRANDES MENTIRAS II




Creo que estamos malinterpretando fatal lo que es querer a una persona. Queremos con condiciones, de forma interesada, esperando algo a cambio, pasamos por encima de la libertad de la otra persona.

Seguro que si miras a tu alrededor, encuentras más de una relación con esta érronea forma de amar.

Cuando se ama, deberíamos desear la felicidad de esa persona, aunque no sea a nuestro lado.

El viernes, un compañero de trabajo me habló de su novia, y le pregunté cómo se conocieron. Una historia muy bonita, la verdad.

Él acababa de terminar una relación de la que se llevó la peor parte. Conoció a su actual novia, pero él le dijo que no podía comprometerse, que acababa de salir de una relación. Pero que con ella estaba muy a gusto, muy cómodo, pero que de compromisos nada. Ella aceptó y decidió esperar por si algún día ocurría el milagro.

Y así empezaron a llevar una relación de pareja, pero sin .la etiqueta. Incluso, él había tenido algún escarceo puntual y superficial en alguna salida de sábado. Pero siempre volvía a ella.
Cuando salía el tema, y ella le preguntaba si estaba listo para una relación, él le decía que no quería hablar de ello porque se sentía agobiado. Un día, para dar por zanjado el tema, le dijo: "el día que decida pedirte una relación oficial no lo olvidarás jamás" (se me puso la piel de gallina)

Y así estuvieron un año y medio. Hasta que un día, mi compañero, le dijo a su "amiga" que se vistiera para una ocasión especial y esperase que la fuese a recoger. Para ello, alquiló una limusina, dieron una vuelta por la ciudad mientras tomaban champán, y después de una cena romántica en un restaurante escogido para la ocasión, la llevó a un hotel, que tiene habitaciones espectaculares. La suya se convertía en la bóveda celeste al apagar la luz.

¿Qué hizo que mi compañero decidiera dar el paso y comprometeres? Me respondíó que no hay una mujer que le llene y le entienda tanto como ella. Llegados a este punto me puse a llorar. Mi compañero se sorprendió, pero intentó consolarme. La historia me pareció preciosa. Como un cuento con final feliz. ¡Como para no emocionarse! Qué pena que llorar ante algo así, en público, delante de un compañero de trabajo, esté visto como algo fuera de lugar.

Supongo que soy una romántica...ingenua, ilusa, así que yo decido ser fiel a mí misma y coherente. Cuando amamos, amamos sin condiciones, sin esperar nada a cambio. El amor brota de nosotros. Y nuestro único deseo es ofrecer refugio, felicidad, placer, alegría a la otra persona.

Aquí estaré, y si mientras ocurre el milagro (ocurrirá, estoy segura) mi amor volverá a mí multiplicado.

jueves, 21 de octubre de 2010

GRANDES MENTIRAS I


"I look to you" Withney Houston


Imagina que subes a un coche. Arrancas el motor, y gradualmente vas aumentando la velocidad. Y cuando llegas a los 150 km/h, algo te obliga a reducir la velocidad hasta los 40 km/h en tan poco tiempo que dejas neumático en el asfalto.

Algo parecido es lo que me hace escribir esta entrada, esta noche de jueves. Me encuentro introduciendo orden, hábitos, rutina en mi caótica vida. Pero he tenido que detenerlo todo, para sentarme hoy y escribir.

Creo que el ser humano es el peor enemigo del ser humano. Algunos formularon grandes mentiras que otros convirtieron en grandes axiomas. Pasando de generación en generación, de padres a hijos, de amigos a amigos.
La ciencia aboga por comprobar y demostrarlo TODO, por ensayo y error hasta la saciedad. Si no, sencillamente, no existe.

Las últimas semanas me he hartado de oír "no puedes controlar de quién y cuándo nos enamoramos" Primera GRAN MENTIRA. Se puede controlar. Hay dos factores clave: el tiempo y la mente. Ambos, serán nuestros mayores aliados o enemigos. O ambas cosas a la vez. Sí que creo en que hay un punto de "no retorno" y ése punto llegó demasiado pronto, como una furiosa tormenta de verano...no lo ví llegar. Tampoco hubiera frenado.
Dediqué tiempo y pensamientos. Si no lo hubiera hecho, no estaría escribiendo esto hoy.

En mi caso han sido mis enemigos en una primera etapa. Y digo esto, porque son los responsables de hacer que la felicidad, y la emoción se hayan convertido de forma gradual pero inexorablemente en insatisfacción primero, y en sufrimiento después. Ahora, es el momento de convertirlos en mis mayores aliados.

Cuando me divorcié, no fuí consciente del tiempo que iba a necesitar para reubicarme. Ha sido al mirar atrás, al encontrarme de nuevo con las compuertas bajadas, cuando he sido consciente de que he necesitado dos años para sentirme preparada para volver a enamorarme.
Sí, me he enamorado. Pero no es el momento (tiempo) y posiblemente no de la persona "correcta" (mente) no voy a ahondar más en detalles.

Toda experiencia vivida, dolorosa o satisfactoria, entraña una lección que aprenderemos. Algunos a fuego, y otros olvidarán a la misma velocidad que la Tierra gira sobre si misma.
Sé que una cosa es que te adviertan de los peligros, y otra que algunas personas aprenden a base de experimentar en carne propia. Yo soy de estas últimas. Sabía que la capacidad de amar del ser humano es ilimitada...pero, experimentarla por mi misma no tiene precio.

Después de todo lo que he vivido, creí que mi cota de amor estaba agotada, o cuando menos, su calidad había mermado, dejándome sólo capacitada para pequeñas dosis de amor. No creí que quedase en mi la explosión de un enamoramiento que nos hace comportarnos como enfermos, obsesos, torpes, tímidos. Estaba equivocada.
Y después de todo, puedo decir que el haber comprobado por mi misma que el amor que hay en mí, está intacto, no tiene precio. Para quien sea que llegue a mi vida...o para morir conmigo.

Siendo fiel a mi filosofía, esta lección ha tenido un maestro. Una persona que se ha cruzado en mi vida (síiiii, este del que me he enamorado) ha sido gracias a él que he experimentado que el amor de una persona es INFINITO. Que no importa cuánto daño te hayan hecho. Se regenera milagrosamente. Una y otra vez.

Pero cuando te subes a un bote, has de mover los dos remos en la misma dirección, al mismo tiempo y con idéntica intensidad. Si no lo haces, no avanzarás, y lo que es peor, darás vueltas sobre ti mismo....y no avanzar en la vida es terrorífico, porque el tiempo no perdona, y va a avanzar igual, lo hagas tú o no.

Hay quién me lee, a pesar de que los que se animan a dejar su huella aquí sean pocos. No importa. A todos os digo, que no estoy "destrozada" estoy triste. Pero lo estoy porque de igual manera que tuve claro en seguida que me había enamorado (hay quién me ha dicho: "pero si es muy pronto") tengo la certeza de que la historia hubiera sido hermosa. A veces no estamos preparados, otras el miedo nos paraliza. No importa cuál es la razón. Lo que importa es que ahora no puede ser.

La historia podría continuar, es cierto. Pero presumo cuál sería su final, y en última instancia no quiero acabar DESTROZADA una vez más. Todos tenemos el derecho de mostrar nuestras condiciones, y todos tenemos el derecho de aceptarlas o no.

Y ese "no puede ser ahora" es el que me hace aliarme con el tiempo y la mente.

Tiempo para pasarlo ocupada en mi vida, mi trabajo, mi hijo, mis otras obligaciones, mis causas humanitarias, mis otros dos blogs, mis amigos, mis hobies...

Mi mente, ésa que no ha parado de darme por saco estas semanas, saboteando cualquier pensamiento que no fuera "él", ésa que no me ha dejado pensar en nada más, la misma que me ha jugado malas pasadas de memoria, de insomnio, de sufrimiento. Mente que me ha encerrado en una jaula con una rueda y me ha hecho subirme a ella y correr y correr sin moverme de lugar, llevándome hasta el agotamiento. Ésa mente es la que ahora ha de ayudarme a coger este dolor y convertirlo en un salvavidas que no va a permitir que yo sufra más.

¿Cómo me siento? Triste porque siento que ha durado demasiado poco (si es que es hora de terminarlo...) un poco avergonzada, porque la única responsable de haberla cagado, soy yo. Y abochornada también, por haberme dejado llevar de esta manera tan escandalosa e irresponsable.
Angustiada porque no quiero entrar en un bucle de obsesión y sufrimiento (bueno, en realidad llevo en él unas semanas, pero lo compensaba el verle)
Asustada, porque no sé cuánto tardaré esta vez en volver a abrirme. Ahora mismo, mi impulso más feroz, es cerrar filas, y volver a emanar una simpatía y ganas de vivir fictícias. Creo que es más una cuestión de supervivencia.

Y poco más. Que realmente no sé qué va a ocurrir a partir de aquí.

Hace poco, oí una opinión sopbre la gente que escribimos en un blog; nos tachó de frustrados incapaces de relacionarse socialmente de una forma "normal" (puto concepto)
Para mí es terapéutico. Me alivia saber que hay personas que leen mis pensamientos. Todos los tenemos, todos tenemos experiencias tristes, felices. No soy un bicho raro por escribir aquí sobre algunas de las cosas que vivo. Al menos no me siento así.
El día que me canse o que cambie de opinión, dejaré de hacerlo. Digo esto, porque esta entrada habla de algo que considero muy personal, pero no por ello voy a dejar de seguir el impulso de sacarlo, ni a renunciar a lo tranquila que me he quedado al cerrar la entrada.

Imagen tomada de: http://elmundodewilhemina.blogspot.com/

miércoles, 6 de octubre de 2010

PACTO DE AMISTAD

"Ain't no mountain high enough" Aretha Franklin


Para mí la única diferencia entre el amor (románticamente hablando) y la amistad, es que en el primero hay una implicación sexual, y en el segundo no. Ninguna más.

Un mérito especial le otorgo a la capacidad de permanecer "ahí" con el paso de los años, sin sucumbir a las circunstacias. Y aunque los vaivenes nos hagan ir y venir, acercarnos y alejarnos, nunca se pierde el contacto del todo. Cómo dos aves volando una junta a la otra, o dos hojas deslizándose por el curso de un río.

Para mí es un lujo tener a alguien con quién compartir lo que deseemos y podamos. Alguien a quién tender la mano para que nos la sujete, o para sujetársela. Y aunque es complicado, ralla la perfección el amigo al que le puedes contar lo que sea porque sabes que no te va a juzgar; aquél que es capaz de conectar alma con alma, y comprender de qué le estás hablando. Pero considero tan amigo a aquél que te escucha y te regaña, se escandaliza ante según qué relatos.
Pero lo que no acepto, es el amigo que ejerce de Pepito Grillo sin tú haberlo pedido. Y es que ser amigo, es todo un arte, no me cabe duda.

La vida te marca, te deja cicatrices y a veces heridas que te marcan para siempre. Una de mis cicatrices me la hizo una amiga de infancia; alguien a quién durante años etiqueté como "mejor amiga" sin serlo. Era una amistad forjada en la infancia...pero el error fue que dicha amistad no creció con nosotras, ni se aclimató a la evolución que ambas vivimos al convertirnos en adultas. Una amistad viciada. Ella no fue una amiga. Y así me lo demostró con el tiempo.

Con los años, y con ayuda, pude asimilar aquello, comprenderlo y perdonarlo. Pero la marca que me dejó en el alma es que no quiero "mejores amigas" no quiero volver a etiquetar así a nadie más. Lo que hago ahora es que selecciono muy bien a quién califico como amigo-a.

Por la vida que he tenido conozco a mucha gente. Con unas personas tengo una relación más estrecha, con otras menos. A veces los lazos se estrechan o se aflojan, en función de las circunstancias y los momentos que atravesemos. Para mí conocer a mucha gente me ayuda a darme cuenta de que en el fondo estamos más solos cuánto más rodeados de gente...al menos yo funciono así. En otras ocasiones, me recuerda que las relaciones hay que mimarlas. Algo así a que en una orquesta, cada miembro sólo puede tocar un instrumento a la vez.

Me gustaría hablar de todos y cada uno de mis amigos, pero restaría el protagonismo que merece cada uno de ellos; así que hoy hablaré de una de mis AMIGAS.

Nos conocimos trabajando, hace más de diez. Y nuestra amistad se fue fraguando poco a poco, como todo lo bueno. Tuvimos momentos en los que estuvimos más cercanas, otros en los que nos alejamos un poco. Nos hemos enfadado la una con la otra....quizá, más que "enfadado" diría que molestado abiertamente y nos lo hemos dicho en el momento y a la cara.

A estas alturas de mi vida, puedo afirmar tranquilamente que lo que más me une a una persona es compartir "malos" momentos que los buenos. Es una paradoja de esas que tiene la vida. Lo bueno debería unirnos más, se supone. Pero cuando compartes lágrimas, incertidumbre; cuando percibes al amigo ahí, a tu lado, fuerte como una roca, dándote apoyo...luego, lo bueno sabe a celestial. Y esa felicidad es la suma de todo.

Entre sus defectos (lo siento chata, es mi blog, y puedo escribir lo que quiera, jajajajajaja) es que a veces su tono de voz es más seco, borde, cortante de lo que ella pretende sonar en realidad. Tiene otros defectos, pero si ella acepta los míos, ¿tendré que hacer yo lo mismo con los suyos, no?

Tiene muchas virtudes, una de ellas, es que con una frase, que puede decirte mientras está removiendo su café, o fregando los platos, te toca el corazón, lo acaricia inundándote de cariño y dulzura. Y continúa con su tarea como si tal cosa.

Hace poco, mi amiga, tenía que coger un vuelo y yo, como buena amiga que soy, me levanté con ella a las 4h y la acompañé al aeropuerto. Mientras nos tomábamos un café, me soltó, así de repente: "eres mi mejor amiga" No me lo esperaba, y me dejó francamente tan perpleja que casi ni contesté. Pero me llevé de vuelta a casa la sensación tan cálida que me provocaron estas palabras. Previamente, la ví desaparecer tras el control de polícia, rumbo a romper con uno de sus miedos, y a enfretarse a una tarea que puede enseñar y hacer crecer a una mujer sobremanera. Mientras la veía mezclarse entre la gente, recordé que me gusta despedir y recibir a la gente en los aeropuertos y estaciones de tren.

Otro momentazo que me regaló ocurrió este domingo pasado. Mientras preparábamos el desayuno en la cocina de mi casa, yo cogí un bol de cristal y puse un poco de uva. Ella, mientras fregaba una taza, dijo sin apartar la vista del chorro de agua: "eres distinta" Yo, sorprendida, le pregunté que por qué, y ella me dijo porque ella no conocía a nadie que tomase uva para desayunar. Entendí a qué se refería. Aunque quise que me explicase un poco más esto. Se refería a algunas cosas que hago, a cómo vivo, a detalles que viven conmigo...fruto todo ello de mi pasado, de haber sido educada y haber convivido con personas...."muy viajadas" progres y con amplitud de miras, mezclado con personas completamente opuestas a las características que acabo de citar. Si le añadimos, mis gustos....tenemos mi casa, mi intimidad, mi forma de vivir, de ver la vida, y mi forma de empezar un domingo.

Como amigas que somos, hemos compartido cosas buenas y cosas malas. Ambas sabemos que el hombro de la otra está ahí, al igual que las orejas y las manos.
Ya lo sabes, pero quiero dejar aquí constancia para que lo sepan más personas: lo estás haciendo MUY BIEN. Y sabes que mínimo hay dos personas que estamos muy orgullosos de ello.

Gracias a tí....y por cierto: lo que tengamos que andar juntas del camino, lo voy a disfrutar con orgullo por contar contigo y por estar a tu lado.

Eres lo que eres. Somos lo que somos.

martes, 14 de septiembre de 2010

LA NIÑA QUE VIVE EN MÍ




"First love" Utada Hikaru

"The child in us" Enigma

Si algo he aprendido al convertirme en madre, es que los maestros absolutos de vivir el presente, son los niños.
Mi maestro zen, es mi hijo. Él no piensa en el próximo minuto, no imagina el mañana. Disfruta el presente.

Creo que los niños nacen así: con el Carpe Diem impregnado en el espíritu. Una huella que va perdiendo intensidad a medida que van creciendo.

En mi humilde opinión, un niño empieza a dejar de ser niño la primera vez que siente vergüenza o miedo. Los niños que no tienen miedo ni vergüenza pueden disfrutar plenamente, empaparse de la felicidad. Permanecer absortos en lo que estén haciendo cada instante, como si el tiempo estuviese congelado.
Por eso la risa de un niño gusta tanto, porque emite la vida pura que emanan aquéllos que permanecen ajenos al paso del tiempo: los más pequeños.

Me llama poderosamente la atención el hecho de que nacemos sin el sentimiendo "miedo" sin embargo, sí somos capaces de sentir amor/cariño/ternura/afecto hacia nuestra madre.

¿No crees que si el mundo es de alguien, sin duda no es de los que tienen miedo, ni de los que sienten vergüenza?
La vida hay que vivirla sin temor a nada, ni siquiera al ridículo. Sólo tenemos una oportunidad, un único disparo, una ocasión para hacerlo...bien o mal. Y precisamente por eso, porque la vida no es un ensayo general, hay que vivir apostando a por todas.

¿Verdad que no puedes enamorarte a medias? Nos enamoramos al cien por cien. Y creo que eso ocurre porque en el fondo, no nos convertimos en adultos gradualmente, no. Intuyo que lo que hacemos es poner capas, máscaras, disfraces, de manera que cuando nos enamoramos, es nuestro niño interior, el que nunca dejamos de ser, el que queda "desnudo" Aquél niño al que condenamos a permanecer en un discreto e injusto segundo plano, al que casi nunca escuchamos, vuelve a asomarse a nuestras ventanas del alma.

Nos construimos una falsa fachada con ladrillos, cartón piedra. Un muro tras el cuál queda lapidado, enterrado en vida tu YO. El espíritu que ríe sin complejos, que llora sin vergüenza al qué dirán, que vibra sin importarle si es correspondido. Por eso nos gusta tanto estar enamorados, porque le damos permiso al niño para que salga al jardín a jugar...las locuras que uno puede llegar a cometer cuando te enamoras tienen como capitán un ser diminuto con una voz blanca.

Y de repente tus días, adquieren la consistencia de un mundo irreal, ideal. Un mundo dónde todo es posible...Los sueños cobran vida propia, y nuestro niño toma una paleta de acuarelas con la que pinta un cielo verde pastel, con nubes amarillas; carreteras de asfalto violeta, un mar dorado, mariposas cuyo batir de alas impregna el aire de aroma de frambuesas...Contemplamos maravillados que sin importar la edad biológica, somos capaces de sentirnos pletóricos con solo una mirada; nos sigue fascinando el roce de unos dedos, nuestra piel recobra el tacto de un bebé ante una persona que vibra en nuestra misma frecuencia, y seguimos sonriendo con sólo oír una voz, como un bebé en el vientre de su madre.

Súbitamente, nos vemos imbuidos en una fábula dónde parece que en cualquier momento un conejo blanco nos apremiará a que le acompañemos a tomar el té.
Descubrir a un ser capaz de tomar en sus manos lo complicado, y devolverlo convertido en sencillez; saberse acompañada de alguien cuya alma, sonríe cada vez que se sabe junto a tí; comprobar que ni diez ni diez mil...los kilómetros se convierten en nubes que el viento puede barrer, dejando ante nosotros un lienzo sin tiempo ni distancia.

Si una energía ilimitada, impele tu cuerpo a no agotarse, y soportar estoicamente el paso de las horas, la falta de sueño porque compartimos la quietud de la noche junto a un alma cuyo hálito de alegría va impregnando las esquinas; si no dejas de sonreír, si tan sólo leer un email o un sms puede hacer que las lágrimas afloren a tus ojos (perlas cultivadas de felicidad contenida) si eres capaz de clavar el segundero a golpe de anhelos compartidos, de lanzar a años luz el  menor atisbo de nostalgia enmascarado en una nube gris con tan solo un parpadeo, de saber que no importan ni "quién", ni el "qué" ni "de dónde" sino, el reconocimiento de dos esencias de saberse frente a un igual al estar una delante de la otra,  y sobretodo, si crees firmemente en que lo que le pides cada mañana al universo, vibrando con cada palabra al formular el deseo, va a realizarse sin importar ni preocuparte el cómo o el cuándo...sin duda, tu niño sigue vivo en tu interior.

Y es feliz porque puede SER.



jueves, 9 de septiembre de 2010

HOSPITAL QUIRÓN


"Close to me" The cure

Tengo una tendencia innata al análisis crítico, exigir e intentar alcanzar el perfeccionismo...cualidades estas no muy "recomendables" para nadie que quiera vivir tranquilamente y caer bien a todo el mundo. Sí, interpretas bien: mi carácter, a veces me trae quebraderos de cabeza, y más a menudo de lo que quisiera, caigo bastante mal.

Entre otras cosas, porque soy muy puñetera, tiquis miquis...y me cuesta no manifestarlo abiertamente. Pero también es cierto, que tengo un sentido de la justícia exagerado, y que las injusticias se me atragantan como un café con sal.

No agradecer el trabajo bien hecho, es una injustícia. Resaltar los errores y pasar por alto la vocación de los profesionales de la salud, es una injustícia.
Y es que cuando se trata de la salud, ¿qué importancia tiene el dinero? Da igual si privado o público. Somos personas tratadas por personas.

El cariño, el calor humano, la delicadeza, la empatía, la amabilidad, son valores que se aprecian especialmente cuando nos encontramos vulnerables.

Ayer, fui operada en el Hospital Quirón a manos del Dr. Romero. Un joven cirujano de 32 años, tan atractivo como buen profesional. Y muy amigo del cachondeo, porque mira que le ha gustado hacerme reír, sabiendo lo que tiran los puntos...decirme que estoy guapísima con los pelos que yo llevaba ayer al subir de quirófano, sin maquillar y con esa bata azul marino de papel....tiene una buena vena cómica, es cierto. En cualquier caso Dr. Romero, el día 20, prometo ir peinada y vestida con ropa normal.

Llegué a las 11h y desde la administrativa que cursó mi ingreso, hasta la auxiliar de clínica que esta mañana ha cortado mi pulsera de identificación antes de abandonar la habitación, debo decir que todo el personal con el que he tenido ocasión de tratar, ha sido de una delicadeza, amabilidad, y simpatía sin mácula.

Un ingreso de apenas 24 horas, durante las cuales he recibido la visita de mi hijo de 3 años, acompañado de mi ex marido y un amigo suyo. Una visita de 1 hora, hay que comprender que un niño tan pequeño no puede estar mucho rato en una misma habitación sin hacer "nada"
Quiero decir con esto, que he estado sola la mayor parte del tiempo. Pero no me he sentido sola en ningún momento.

Como decía, tras realizar el trámite burocrático del ingreso en admisiones, subí a la 6ª planta, dónde me dirigí a la habitación 636. Muy agradable, tranquila, con luz y con buenas vistas.

En unos minutos, vino una auxiliar y me facilitó el equipo que debía ponerme para bajar a quirófano: una bata azul marino de papel-celulosa, un gorro, y unas bragas blancas diseño anti-lujuria 100%
Acto seguido, vino un camillero, con una melena llena de rizos rubios, ojos azules y un piercing azul celeste en la ceja izquierda que le favorecía mucho.

Ya en la puerta del quirófano, el anestesista, un colombiano de Medellín, cuyo acento catalán recordaba a un lleidetà y dueño de una simpatía que ayudó a disipar los pocos nervios que comenzaban a aflorar, y por cierto con un parecido notable con el ginecólogo que trajo al mundo a mi hijo, me dio a escoger: anestesia general o epidural. Yo, todo lo que sea huír despavorida de una aguja tamaño pértiga olímpica, que ha de llegar a la columna, me parece fantástico.

Una vez en quirófano, tras ponerme la vía (duele, no os voy a engañar) y administrarme vía intravenosa el "chupito de hierbas" a los segundos, me pareció oír algo de reagee, obviamente efecto del "chute" que me acaban de meter en el cuerpo. Una mascarilla de oxígeno y....zzzzzzz

Me desperté en reanimación 30' después al oír mi nombre varias veces, pero incapaz de contestar. Y con una ronquera que hacía mi voz susurrante. Me subieron a la habitación (el mismo guapo que me había bajado) y en seguida me administraron calmantes y más calmantes.

Para merendar me trajeron una botella de agua de 500ml (mmmmmm) ya que con la anestesia hay que ir con cuidado al reintroducir la ingesta. La cena pude hacerla normal.
Toma de temperatura, tensión, saturación de oxígeno (esa pieza gorda que te ponen en un dedo) regularmente.

Cada vez que entraban a ponerme más "chutes" por vena, pedía de ir al WC, ya que no podía ir sola si no quería ir a parar al suelo. Todas las veces han venido dos auxiliares, que amable y dulcemente me han acompañado al wc y de vuelta a la cama.

He pasado una buena noche, teniendo en cuenta que estaba recién operada. Y esta mañana me he alegrado al ver el café con leche y el crusán que me han traído para desayunar. Inmaculada, la enfermera que me ha traído una de las dosis de calmantes, ha intentado solucionar mi visión borrosa con un lavado ocular.

Sobre las 10h el Dr Romero me ha dado el alta hospitalaria emplazándome al día 20 para retirar los puntos.
A las 11h salía por la puerta con mi ex marido y un amigo.

Quiero agradecer y valorar al equipo de personas que han hecho que me sienta tratada con cariño y con una excelente calidad humana. Personal de recepción, auxiliar de enfermería, enfermeras, camilleros, cirujanos, anestesista (Romina, Meritxell, Gemma, Inmaculada, anestesista de Medellín, camillero de rizos dorados y ojos azules) Dra. Carles y Dr. Romero. Gracias a todos.

A pesar de que he estado sola, la llamada de amigos, los sms y los emails y la preparación previa psicológica, no me han dejado sentir la soledad con la que me he enfrentado a esta operación. Y puedo afirmar con absoluta certeza, que hay una lección más aprendida: no esperar nada de los demás. Sólo así podremos alegrarnos de corazón de lo que nos den.

Creo que enfrentarse a una intervención quirúrgica sin nadie a tu lado que te brinde apoyo moral, no es un plato de buen gusto. Pero con las herramientas adecuadas, que te tienes que fabricar tú mismo, pasar por semejante experiencia, te hace crecer y adquirir una cosnciencia que te ayudará a ver que somos más fuertes de lo que creemos.

También es cierto que yo tenía un as en la manga. Un apoyo a más de 8000km, que ha estado junto a mi cama con su pensamiento. Te he sentido.

Ahora a descansar, recuperarme y a esperar.

lunes, 6 de septiembre de 2010

REINA DE LA TRISTEZA Y DEL MIEDO


"King of sorrow" Sade

A tenor del plato de arroz basmati con salsa de tomate y las salchichas de frankfurt que me acabo de cenar, creo que lo sensato e inteligente es no volver a quejarme de que me sobran unos kilos.
Recuerdo cuando estaba embarazada, que llegó un momento en que decidí abandonar la lucha perdida por no engordar de aquella forma tan descontrolada...acabé pesando 20 kg más el día del parto. Durante el embarazo, decidí que cuando estuviera recuperada del parto, cuidaría mi cuerpo; y lo hice...un poco y durante un tiempo. Luego, poco a poco, me fuí relajando y permitiendo licencias cada vez mayores y peores para el sistema cardiovascular...

Últimamente (ya hace varios meses) la idea de hacer ejercico es persistente y ha comenzado a pasar por mis pensamientos a diario...pero sigo sin calzarme las bambas y moverme. Y es que me cuesta incorporar un nuevo hábito en mi vida.

Lector, tú ¿a qué le temes? Personalmente, cuando era pequeña disfrutaba metiéndome en el agua, y nadando hacia lo más profundo. Pero tenía que ser con alguien, ya que sola me daba miedo. Ese miedo me duró hasta bien mayor, de hecho creo que no me lo he quitado. En realidad no lo sé, hace mucho tiempo (unos 2-3 veranos) que no puedo ir a la playa a nadar hasta hartarme...y sin dudas algo que me da miedo es meterme en el mar de noche. La negrura del agua, el no ver más allá del metro y medio frente a mi...

No sé ni por qué he hecho esta introducción...no tiene mucho que ver con lo que me ha llevado a sentarme hoy a escribir.

La pena, tristeza, el bajón...estoy subida en un globo y de pronto ha perdido presión, y he descendido unos metros de forma abrupta.

Miedo a nuevos hábitos, miedo a lo desconocido...miedo a ¿qué? ahora mismo no lo sé bien. ¿Triste por qué sé cómo soy y en qué no puedo cambiar?
Podría ser posible que no cambien las personas, sino la forma en que se enfrentan a las situaciones, que al final acaban siendo repeticiones con modificaciones en el decorado y el reparto.

Miedo a lanzarse abiertamente, a caer al vacío sin saber qué o quién te espera abajo; miedo al ridículo; a pedir azúcar dónde sólo venden sal; miedo a enamorarte en 10 días, cuando lo "normal" es hacerlo en ¿cuánto tiempo....3 meses? Miedo a que las sonrisas desaparezcan.
¡Hay que ser muy valiente para querer volver a construir un castillo de arena, cuando el anterior lo derribaste tu mismo! Y si encima, tu compañero de juegos de playa, te dice que no cuentes mucho con él, que si a mitad de construcción, no le gusta cómo está quedando, igual se levanta y se marcha, entonces ya casí más que valiente, hay que ser un poco suicida. ¿Te lanzarías a jugar en la orilla del mar, con alquien que te dice que no sabe qué hará tras la próxima ola?

¿Quién tiene la llave? Me gustaría saber quién tiene el poder de hacer que todo sea fácil. Necesito que alguien le diga a mi cabeza hacía dónde debe dirigir su atención. Desfocalizar aquello sobre lo que ahora mismo estoy volcada en cuerpo y alma.
Quisiera poder chasquear los dedos y dejar la mente en blanco, los pensamientos congelados hasta que yo quiera. Pero no lo sé hacer.

Y mientras, me convierto a diario en mi animal fetiche y sueño que puedo volvar a dónde quiera, junto a quién desee. Ajena a todo, y envuelta en silencio. Despertando simpatía y ternura. Siendo admirada en su belleza, y casi envidiada en su desapego...la imaginación tiene el don de trasmutarlo todo.

Hoy el día, ha tenido una final agitado, casi bonito. Sólo unas gotas lo han enturbiado en sus últimos momentos.
Por suerte, en unas horas, ocurrirá algo que hará que esté distraída unos días...porque mi pobre cabecita necesita descansar.

NOTA: Aprender a controlar mis pensamientos, y no al revés. Si has conseguido dejar de exigir a los demás, esto también puedes hacerlo.

martes, 31 de agosto de 2010

CARPE DIEM

Gracias por votarme en el concurso de 20 minutos


"Will you still love me tomorrow" Amy Winehouse

14 de julio es la fecha de mi última entrada. Un mes y medio ha pasado desde escribí el manifiesto en defensa de una custodia compartida.


Las vacaciones tienen la culpa de este "silencio" virtual. Las vacaciones, y que si no vivo, no tengo nada qué decir.

Estas semanas me han pasado muchas cosas: problemillas en el trabajo, de salud, he disfrutado de las vacaciones, me marché de viaje, reencuentros familiares, he vivido situaciones hermosas y conocido a gente nueva.

Tener un blog y no poder escribir lo que yo quiera, no es que me guste demasiado, ni sea propio de mí. Lo que ocurre es que una de mis normas, es no hablar de terceras personas, no es ético airear la intimidad aquí de otra persona que no sea yo misma.

Así que hablaré en general y en particular sobre mí.


Carpe diem. Un concepto usado y desgastado, pero que encierra la fuerza de que lo único real es el presente.

Y viviendo ése presente, has vendido la película de que no quieres enamorarte. El universo, ha lanzado un golpe de efecto, y se ha sacado no sabes bien de dónde un escenario, sorprendiéndote de nuevo. Piensas y crees que vas un paso por delante, pero mientras te creías sentada en el patio de butacas, con sorpresa compruebas que estás en el escenario, y que él acaba de entrar en escena, sin hacer ruido pero llenándolo todo de luz.

Cuando menos lo creías, de quién menos lo esperabas. Y cuando todo está comenzando, mientras te dices a tí misma "no te apresures, no la cagues. Tranquila, disfruta del momento" Te das cuenta de lo mucho que ansías enamorarte, notar la compañía de las mariposas revolotear a tu alrededor, quedarte prendada y enganchada en una mirada, sentir adoración ante un rostro tan hermoso que sólo quieres acariciar, el divertimento de establecer el código de comunicación que será exclusivo de vosotros. El escalofrío que te recorre la piel al constatar en su mirada que adora tu cara, que se pierde en tu mirada...

Y si dices que entre miradas anda el juego, no vas desencaminada. Mirar a los ojos y quedar atrapados en una hipnosis de la que váis saliendo a regañadientes y entrando como llevados por una mano invisible.

Sin embargo,  y aunque no te guste, no sabes qué ocurrirá ni cómo. Sólo tienes el minuto presente. Atrápalo el tiempo justo, lo que tardará en escurrirse ante tu mirada.

No te hagas preguntas, no tengas miedo y déjate llevar. Fluye como una gota de lluvia sobre una hoja. No temas. No puedes remediar lo que ocurrirá, porque probablemente ya está decidido...así que limítate a vibrar, a sonreír, gozar y sentir. No te devanes los sesos pensando y queriendo etiquetar: sólo vive y siente.

Y si mañana se desvanece, si este es el último instante...vívelo así. Si mañana el día amanece sin memoria ni recuerdos, recuerda como eran tus días antes de soltar tu alma esta última vez. Y siéntete afortunada de haber disrutado de la felicidad una vez más. Porque el pasado se desvanece al ritmo que marcan las horas, se diluye en los sueños que brotan de tu almohada; y aunque sepas que lo compartido es tuyo para siempre, que nadie puede arrebatarte eso...el presente es implacable, avasallador, y con casi burlona sonrisa por saberse protagonista absoluto, lleva casi al olvido el ayer.

¿Mañana? Tal vez no llegue. Estamos demasiados fundidos en el tiempo y olvidamos que no existen ni ayer ni mañana. El mañana sólo es nuestro en sueños; cuando cruzamos los límites de lo real, de lo aceptado...un holograma que sólo gana intensidad y definición cuando su esencia irreal cae en el olvido.

No es malo guardar los acontecimientos para tí misma; es un tesoro de un día o para siempre...pero no lo expongas al juicio de terceros. Suéltate de los miedos porque nada malo va a ocurrir.

Carpe diem.